martes, 29 de diciembre de 2009

RECIBIENDO BIEN EL AÑO NUEVO

La celebración del Año Nuevo es una festividad muy antigua y universal llena de deseos, buenas intenciones y una gran dosis de superstición, con rituales, prendas, amuletos y hasta actos de magia en busca de amor, salud, prosperidad, éxito, dinero entre otras cosas.
La historia dice que hace aproximadamente 4 mil años, los babilonios fueron los primeros en convertir el año nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días y que se celebraba al comienzo de la primavera; pero las adaptaciones se han hecho en cada país, según su conveniencia y grado de creencias, ya que el vestir ropa interior roja y al revés, dará amor; mientras que la prenda íntima color amarillo ofrece seguridad económica y éxito.
Fue el emperador Julio César el que cambió la fecha al primero de enero, al primer día del mes dedicado al dios Jano, cuya información está confirmada en las adaptaciones del Papa Gregorio XIII, y al calendario que rige hasta nuestros tiempos.
Sin embargo, entre adaptación y cambios las celebraciones cada vez se tornan modernas y más supersticiosas, como usar la ropa interior al revés, comer 12 uvas, barrer la casa y la basura llevarla con la escoba hasta la calle.
Lo cierto es que existen tradiciones y supersticiones para todas las creencias y gustos, pues mientras para unos son meras boberías, para otros las llegadas las 12 de la noche es causal de dar más de dos saltos con el pie derecho, o bajan escaleras con maletas con una euforia incontenible.
Las tradiciones para darle la bienvenida al año son antiquísimas, pero cambian según la cultura y las creencias de cada familia; por lo que se mantiene intacto es el espíritu de celebración y la esperanza de que el próximo año será mejor.

¿EN DÓNDE COMIENZA LA SUPERSTICIÓN?

La realidad se pierde, por lo que la víspera de año nuevo está llena de supersticiones que tienen que ver con los buenos augurios para el futuro, así que se llevan a cabo una serie de rituales en la noche del 31 de diciembre y los más populares son:
Las 12 uvas: se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj; aunque no todos saben que deben de ser seis uvas verdes y seis moradas, ya que de esta forma los anhelos y aspiraciones se harán realidad.
Entre otros rituales, es sentarse y volverse a parar con cada una de las 12 campanadas, para que les traiga matrimonio; recibir el año nuevo con dinero dentro de los zapatos, para la prosperidad económica; para tener mucha ropa nueva, durante la noche del 31 se debe usar ¡la ropa interior al revés! roja para el amor y amarilla para el dinero.
También se debe poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis, pues esto asegurará que no falte el dinero (cuidado con tragarlo); encender velas de colores, ya que asegurará un espacio lleno de tranquilidad para materializar los sueños; repetir en voz alta o mentalmente la siguiente frase: "Voy a ser feliz este año" mientras repican las 12 campanadas.
No olvidar sacar las maletas a la puerta de la casa para tener muchos viajes el año que comienza y mejor aún es dar la vuelta a la manzana cargándolas; repartir espigas de trigo, que es símbolo de la abundancia, aunque lo ideal es distribuirlas entre todos los asistentes y también esparcirlas por la casa.
Se debe lanzar monedas al techo, para asegura bienestar económico en el año, pero aquí hay detalle muy necesario para obtener resultados, que tener fe, o por lo menos espíritu de diversión y participación.
RECIBA EL AÑO NUEVO DEL MODO CORRECTO

Lo verdaderamente interesante de todos estos rituales para recibir el año nuevo, es que a través de los años ninguno ha funcionado. Las personas que practican este tipo de actividades, ni mejora su vida ni la empeora. Puede darse el caso de que una familia en un año le haya ido mejor que en otro, pero no significa necesariamente que le deba su prosperidad a la superstición.

Parece ser que el ser humano necesita creer en algo, y mientras no manifieste este deseo por medio de algún acto, no quedará tranquilo. De allí la superstición.

Los cristianos verdaderos no necesitamos de estas actividades de origen espiritista. Tenemos a Cristo. Él es nuestro amado Salvador. ¿Deseas tener un año mejor? Es pensar en poco. ¿Deseas vivir una vida mucho mejor? Es posible en Cristo.

Las actividades supersticiosas nunca te traerán felicidad pues están dañadas desde su misma raíz. Dios te bendice en la medida en que te dejas guiar por su poder vivificante.

Que el recibimiento de el año que se acerca, y la despedida de este año que ya se va, sea una experiencia cristocéntrica en tu vida. Que Dios te Bendiga.

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